El 2010 no fue histórico para la radio colombiana.
Con la llegada de Francisco Santos a RCN, el medio hertziano quedó también en deuda.
Una disección de la radio colombiana:
Radio Cadena Nacional (RCN)
Como ya estaba cantado, salió Juan Gossain de RCN. Desde la llegada de Yolanda Ruiz a la dirección de contenido, se mostraba el interés de la Organización Ardila, bueno de Carlos Julio Ardila, por cambiar de director.
Reconociendo que con Gossain no salían del abismo en que estaban, los directivos de la Cadena fueron modificando el decorado de la plana mayor de la dirección, con la ilusión de competir en mejores condiciones frente a Caracol, después del fracaso del espacio del humorista Guillermo Díaz.
Entonces, pensando con grandeza, cometieron otra equivocación: parcelaron los espacios abriendo uno para la mañana, otro para la tarde y uno más para la noche.
A pesar de eso, acertaron con la designación de Claudia Morales, Rodrigo Pardo y María Elvira Samper, para manejar el espacio nocturno, pero les falta algo, un “no se qué” para ser alternativa a Hora 20 de la competencia.
Carlos Julio y compañía agravaron el error y llevaron a Francisco Santos a la dirección de las noticias de la mañana.
Y Santos les agrandó el daño, conformando un equipo mediocre.
Santos y su insulso combo, haciendo gobiernismo pretérito acabaron con cualquier posibilidad de darle un nuevo aire a RCN radio.
Por lambonería, solidaridad, complicidad, pero también por lealtad, Santos tiene que hacer uribismo a rabiar y aunque sería lógico que los uribistas lo siguieran, son más los que critican su actitud.
Para completar, Santos reta a la justicia, cuando se niega a concurrir a una cita judicial ante un proceso penal por calumnia que entablaron en su contra tres sindicatos vallecaucanos.
Este caso, unido al que ya debía haber definido la Fiscalía por las denuncias que hizo Salvatore Mancuso del apoyo que le dio Santos a las asesinas autodefensas, no le da autoridad moral a este torpe director.
Qué paradoja: un futuro convicto es director de una Cadena que alega ser defensora de la verdad y de las buenas costumbres.
Pachito, como le dicen sus amigos, es célebre por sus metidas de pata, por lenguisuelto.
Y pasará a la historia como el sepulturero de RCN, si antes no lo destituyen o él tiene un segundo de honradez y renuncia.
CARACOL
La viejera de Caracol. No se renueva. Su director en la mañana es Darío Arismendi, que no aporta, ni ha aportado nunca a la radio.
Está ahí porque no hay nadie más que convenza a los españoles para autorizar un relevo.
O porque su amigo y socio Ricardo Alarcón no lo cambia por esas mismas razones.
El tedio de escuchar “Hoy por Hoy”, nombre que se le agregó a “6am”, no logra sin embargo hacer cambiar de dial, porque en las otras frecuencias están peor.
Hoy disfruta Caracol el primer lugar de sintonía, pero no tiene asegurado ese privilegio si llega a aparecer un sistema informativo radial distinto: es decir que el director no sea en extremo lambón o en extremo inquisidor. Porque eso es Arismendi: pasa de lamber a escupir al entrevistado.
Y naturalmente sus compañeros de mesa se contagian.
Gustavo Gómez, cuyo mayor mérito es regalar discos, no tiene ni idea de hacer una radio informativa.
Su flojera se complementa con unos chistes burdos que quiere hacerle a cada entrevistado.
Y en el resto del día: el amanerado de Frank Solano no levanta la aguja: bueno, la de la sintonía. Porque al otro lado (RCN) está su colega de cofradía y lo hace peor.
Y la Luciérnaga huele a alcanfor.
Los mismos chistes, los mismos lamentos, el mismo despistado conductor y el comentarista Gustavo Álvarez Gardeazabal, ex convicto por recibir dineros del narcotráfico, es ahora la potencia moral del país y condena sin fórmula de juicio a quienes no son de su pensamiento político: es decir a quienes no siguen los dictados de Fernando Londoño, José Obdulio Gaviria y Álvaro Uribe.
Y Hora 20, es un púlpito de egolatrías.
Por su audiencia en círculos de poder, los políticos y analistas se pelean por participar en ese espacio.
Néstor Morales, con su autosuficiencia, no investiga, no se prepara, no sabe, no consulta leyes o la Constitución, ni está enterado de muchos de los temas que trata con sus contertulios y por lo tanto se pierde el espacio en las mentiras o las interpretaciones acomodadas de los invitados.
Las dos cadenas grandes compiten en deportes con algunas desventajas. Caracol con el Carrusel le gana al petrificado esquema de RCN.
Pero esta última, tiene su Antena 2 donde se desquita de la competencia con algunos aceptables espacios de información deportiva.
El dueto que hacen Hernán Peláez e Iván Mejía, en Caracol es un programa para viejitos aficionados.
Es como “recordemos el pasado” de la radio deportiva, que no debería tener espacio a esa hora en una cadena que debería utilizar esos 60 minutos para información y formación de los oyentes.
LA W
Con Julio Sánchez Cristo, cada día más prepotente, La W se está cerrando puertas en muchas fuentes.
Algunos congresistas se han puesto de acuerdo para no volverle a pasar a la W.
Otras fuentes cierran las puertas a las reporteritas de Julio.
Y otros personajes se han hecho a la idea de no contar con la W para nada.
Le pasan a Julio, pero saben que detrás tiene a Félix de Bedout, para que haga el trabajo sucio, y cuya actitud a veces ofensiva termina siempre disgustando a los entrevistados.
Los periodistas son libres de preguntar. Este no es un consejo para el equipo de la W, es solo una afirmación para decir que en la libertad hay un marco, un límite, que debe ser el respeto y la presunción de inocencia y credibilidad del entrevistado.
La W y Julio sólo tienen intereses, y grandes intereses, comerciales. De ahí en adelante, son pataleos para aparentar una radio independiente y escrutadora.
LA FM
Es la versión femenina de La W, con la diferencia de que Vicky Dávila es al mismo tiempo Julio y Félix.
Los reporteros que conocen las intimidades de los equipos de trabajo, nos dicen que Vicky es muy amiga de los Nule y por eso no es tan incisiva con los mayores estafadores en la historia del país y siempre que divulgan grabaciones estas provienen de los tramposos constructores.
La competencia de Vicky con Julio, por demostrar que ella es mejor que él, más inteligente, más universal, mejor entrevistadora, ya la perdió la señora, que además tiene unos familiares políticos que están respondiendo por crímenes ante la Fiscalía, lo que la inhabilita también para dar algunas noticias.
Fue otro año gris para La FM, aunque la revelación de grabaciones, sean o no piezas procesales, le merecieron comentarios favorables de algunos sectores. Pero eso no fue mérito de Vicky sino de algunos compañeros de trabajo que sí se esfuerzan por hacer periodismo equilibrado, científico e informativo.
LOS DEMAS
Las otras estaciones o cadenas radiales no tienen peso ni pesos para competir.
Todelar, con Edgar Artunduaga, de pronto puede pellizcar alguna parte de la audiencia, pero tienen poderosos enemigos que no lo dejarán pasar.
Súper, con Fernando Londoño, que tiene un buen soporte de sintonía, no pasará de ahí no solo por la tacañería de los Pava sino porque el uribismo se vuelve cada día más cansón e imposible de seguir escuchando. Además, es el altoparlante de la derecha extrema que no escucha radio.
Colmundo, con Francisco Tulande, no tiene futuro, no por el director sino porque la cadena está concebida para fines religiosos.
Melodía, sin pena ni gloria agoniza como su propietario y se anquilosa como su hijo sucesor.
Y la Radiodifusora Nacional, es el mayor desperdicio en plata, frecuencia y nombre, de la historia republicana.
Una radio así, no es para el orgullo nacional. Por eso, cada día que pasa se apagan más radios.
Aprovechamos para enviar un saludo de nuevo año a los reporteros de la radio colombiana, los que tienen que soportar largas jornadas de trabajo, con cortos ingresos y ser el limpión de las embarradas de sus jefes.

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