El aleve ataque terrorista contra la Cadena Caracol, pintó de cuerpo entero al "valeroso" director de Hoy por Hoy, Darìo Arizmendi, que se retiró sigilosamente de los estudios de su emisora, después de tartamudear una información sobre la explosión del carro bomba que ocurrió en el primer piso.
Arizmendi, dijo que lo habían obligado a salir corriendo y que contra su voluntad escurrió el bulto.
Mentiras. Hizo como el capitán del barco que está naufragando: toca la alarma y pide el primer bote.
Si por razones de seguridad le ordenaron a èl que saliera corriendo, por qué no lo hicieron con, ella sí valerosa, Erika Fontalvo, otros colegas periodistas y el control de turno, que se quedaron sosteniendo la transmisión.
Después, desde su madriguera, Arizmedi sacó pecho para hacerse el valiente y entrevistar al presidente Santos.
¿Por qué era peligroso el sitio para Arizmendi y no para el presidente, sus ministros y el alcalde de Bogotá que acudieron presurosos al lugar del atentado?
Arizmendi, cada vez que suena un petardo se asila en España.
Nos imaginamos que ahora se va a volver a volar a la madre patria.
¿Tendrá vergüenza el paisita que anda por el mundo hablando del valor de los periodistas colombianos?
¿Por qué no se bajó con un micrófono hasta el lugar de la tragedia para entrevistar a las verdaderas víctimas, los vecinos?.
El atentado, dirigido contra Caracol, puede ser de autorìa de un grupo que le quiere medir el aceite al presidente Santos y a su política de reconciliación.
Bueno, sea de derecha o de izquierda la banda criminal, porque no podemos descartar que sean las FARC, quien lo hizo nos permitió ver a un encantador de culebras que se arroja debajo de la cama cuando ve un ratón.
Ya es hora de un paso al costado, Arizmendi. Ya no estás para esto!