lunes, 15 de agosto de 2011

Bolillo a la prensa      

Continuamente, la prensa colombiana es objeto de debates por el papel que cumple en la sociedad.
Algunos consideran que los periodistas exageran su función y pasan los límites para convertirse en jueces de la moral.


Otros opinan que los periodistas, así estén desbordados, han hecho posible el descubrimiento de casos de corrupción en la administración pública o han servido de muro de contención frente a intereses de criminales de penetrar estamentos políticos, sociales o económicos.
Algunos periodistas creen que representan lo que llaman "la opinión pública",esa composición amorfa, insondable, impredecible, que supuestamente es "la comunidad que opina".
El suceso del entrenador de la selección nacional de fútbol de Colombia, Hernán Darío "El bolillo" Gómez, promete ser, para bien o para mal, un capítulo histórico para la prensa nacional.
¿Los periodistas son "jueces morales" y por lo tanto pueden abanderar campañas para pedir renuncias o solicitar ratificaciones, la designación o elección de determinada persona que ellos consideran que cumplen sus parámetros de comportamiento?
¿Tienen los periodistas autoridad moral para casos como el de "El Bolillo"?
"Barrabás" Gómez, hermano del protagonista de la historia de la mujer golpeada por el entrenador nacional, increpó a la periodista Camila Zuluaga, que se empecinó en reclamar, como muchos otros periodistas, en especial las mujeres, el retiro de "El Bolillo".
El hermano defensor, cree que la señora Zuluaga no tiene esa autoridad moral porque, según sus informaciones, ella atacó a una compañera de trabajo en Caracol, al parecer por celos;le ha pegado a su marido y la han visto pasada de tragos en el aeropuerto de Medellín, ofreciendo espectáculos indignos de ella.
Y en voz baja, periodistas y ciudadanos comentan que tampoco Julio Sánchez Cristo tiene autoridad moral para increpar un comportamiento callejero abusivo de "El Bolillo".
Creemos que una lección, en este suceso, es que los periodistas que se quieran erigir como catones morales del resto de los mortales, no deben tener pasado ni presente con tachas.
También, que los hombres y las mujeres que tienen actividades públicas deben saber que sus actuaciones son fiscalizadas por la ciudadanía y replicadas por los periodistas.
Las redes sociales como el twitter o el facebook, cumplen también su misión y se han convertido en medios de presión.
Preguntas que quedan:
¿La responsabilidad de los periodistas está en informar, solamente?.
¿La de la sociedad en juzgar y condenar, cuando se trata de sanciones sociales?.
¿Y la de los jueces, cuando haya acciones penales o civiles, condenar o absolver sin dejarse presionar de los medios?.
¿Qué pasa si "El Bolillo" sigue en la D.T. de la selección?
Suponemos que nada.
Las encuestas muestran que hay una división irreconciliable entre amigos y enemigos de Gómez.
Si no cae el técnico agresor, no es propiamente por falta de presión, en gran parte indebida, de los medios.
¿Será que la llamada "opinión pública", que dicen representar los medios tampoco se dejó presionar por ellos?.
El caso "Bolillo" no está cerrado. Todavía hay páginas por escribir. La prensa no puede cantar victoria ni lamentar derrota.
Pero el ciudadano: el oyente, el lector o el televidente, va formándose. En otras circunstancias, la mayoría estaría en contra de Hernán Darío Gómez. Algo está cambiando.
Nuestra opinión es para reclamar equilibrio de los periodistas.
El oficio se puede desprestigiar con excesos de algunos colegas que tiene "rabo de paja".
Si en el ejercicio del periodismo se imponen personas equilibradas, justas y sin antecedentes, estamos avanzando hacia una prensa ideal: señalar con dedo pulcro a quienes no merecen tener responsabilidad públicas.