lunes, 7 de marzo de 2011

LOS PERIODISTAS DEL CARRUSEL!

El Blog Cantandolatabla.blogspot.com, divulga una versión sobre las declaraciones de uno de los Nule a la Fiscalía, vinculando a prestigiosos periodistas como asesores del estafador grupo empresarial.
Así como los periodistas exigimos a las personas que han sido mencionadas por los Nule como sus extorsionistas o comisionistas, respetuosamente solicitamos a los colegas aquí señalados que desmientan o confirmen las aseveraciones de este blog.

El texto del articulo del blog es el siguiente:


Los Nule están dispuestos a todo con tal de salvarse de la carga penal que se les avecina: hasta vincular como receptores de coimas a reconocidos periodistas colombianos y abogados de prestigiosos canales de televisión. Aquí detalles de un expediente ante la Fiscalía.

Eran las 8:20 am. Miguel Nule, uno de los zares de la contratación en Colombia, ponderado por una prestigiosa revista como la nueva generación de empresarios, empezó a rendir indagatoria ante la Fiscalía General de la Nación. Lo hizo en Coral Gables, Miami, acompañado de su abogado, Daniel Largacha Torres. “He venido a contar todo”, dijo y explicó que lo hace con el fin de acogerse al principio de oportunidad.

La afirmación está en el expediente que reposa en la Fiscalía. El texto es largo, fragoso y recoge una serie de afirmaciones que son del dominio público y de los organismos de investigación. Sin embargo, en uno de los apartes, Nule hace una serie de revelaciones que involucran a connotados periodistas. Supuestamente, su organización a través de Álvaro Dávila, quien era su abogado y a la vez se desempeñaba como funcionario de Trasmilenio, era el encargado de hacer las relaciones con la prensa.

De Lobby

“Dávila no hace nada, era un lobista encargado de manejar la intermediación con los Moreno y de controlar a través de sus relaciones la presión de los medios de comunicación”, señala el documento.
Eso sucedió el 19 de diciembre de 2010 cuando el entonces fiscal (e), Guillermo Mendoza Diago, decidió enviar a Miami una comisión de la entidad para la ampliación del interrogatorio que se había iniciado unos días antes.

“Dávila nos cobra a nosotros siempre, con facturas varias, se cruzaban por honorarios por horas, un aproximado entre 200 dólares en adelante por hora, para controlar medios de comunicación”, subrayó el socio del emporio de la construcción.

Muchos salpicados
En su declaración fue enfático: Álvaro Dávila –dijo- es socio del abogado Guillermo Puyana (defensor de periodistas a través de tutelas), de Clara Elvira Ospina (directora del Noticiero RCN Televisión y de Julio Sánchez Cristo (director de la W). Sánchez Cristo, señala la declaración de Nule, “era su socio en unos negocios personales”.

El ventilador va más allá: Dávila, aseveró Nule, era socio de Gonzalo Córdoba, “director de El Espectador” y de Felipe Zuleta, columnista del mismo diario. También le hizo saber a la Fiscalía que Dávila era abogado de RCN y que tenía cercanía con Daniel Coronel, director de Noticias 1.

El abanico de los periodistas relacionados por Nule figuran Yamit Amat, Camila Zuluaga, que visitaba constantemente la oficina de Dávila y luego tuvo una fricción con Guido Nule. Al parecer –dice- por ese motivo Julio Sánchez tomó represalias y durante un año “nos puso como los payasos de la fiesta”.

Miguel Nule ahonda en algunos detalles más y señala que Dávila manejaba a Claudia Hoyos (la presentadora de 1-2-3 de CM&).

En aras de la dignidad del oficio y de la imparcialidad que indican los códigos de ética en el manejo de la información, los colegas sindicados –todos ellos personas prestantes y reconocidas-, deben pronunciarse. Los Nule han enlodado a muchas personas y sería triste que el periodismo, cuyo único interés debe ser el servicio a la sociedad, quede en entredicho.

Lamentable sería que los protagonistas de los medios, los adalid de la transparencia, estuvieran al servicio de tramposos y avivatos.
Ojalá que todo esto solo sea una pataleta de los Nule para salvarse del penoso episodio que los tiene al borde del despeñadero. El relato tiene visos de inverosímil, pero los lectores, televidentes y radioescuchas merecen una explicación.

jueves, 3 de marzo de 2011

El titiritero de Alvarez Gardeazabal

“Maestro”, “oráculo”, “gurù”, y otros calificativos no menos lambones, le han puesto al convicto escritor venido a menos, homosexual declarado como muchos y político corrupto como todos.
Por su colaboración en el espacio de humor de La Luciérnaga de Caracol, Gustavo Alvarez Gardeazabal pretende erigirse en la conciencia moral y política del país

Su censura se convierte en el más duro castigo para un político o funcionario mediocre o atemorizado.
Un elogio de él, es para esa clase de personas, el mejor certificado de buena conducta para un hombre público.
La prensa en Colombia ha llegado a este extremo: quien se alió con los narcotraficantes para financiar sus actividades políticas o personales, es hoy el catón de los atemorizados colombianos que consideran que el espacio, de por sí mediocre, liviano y superficial de la Luciérnaga, es una instancia moral.

SU BIOGRAFIA

En su biografía de Wikipedia, se lee lo siguiente sobre este personajillo:
Reconocido ampliamente por su faceta de escritor, ha publicado 19 libros y más de mil artículos y/o ensayos. Su novela más reconocida es Cóndores no entierran todos los días (1971), en la cual describe la violencia del país en mitad del siglo XX. Ganadora del Premio Manacor, fue llevada al cine por Francisco Norden.
(…) En el año de 1978 incursionó en el ámbito político siendo elegido Concejal de Cali y posteriormente Diputado a la Asamblea del Valle. En 1988 es elegido como primer alcalde popular de Tuluá, cargo que ejerció hasta 1990 cuando se presentó como candidato a la Asamblea Nacional Constituyente, pero no fue elegido. Posteriormente, en 1992 fue elegido nuevamente Alcalde de Tuluá, desde donde creó gran controversia al manifestar su desacuerdo a la ocupación por parte de la armada estadounidense del muelle de Juanchaco, en el municipio de Buenaventura.
En 1997 fue elegido Gobernador del Valle del Cauca para el periodo 1998-2000, con una amplia ventaja sobre su más cercano contendor, el ex Gobernador Carlos Holguín Sardi.
En el año de 1999 fue acusado de enriquecimiento ilícito por haber vendido en el año de 1992 una escultura por el valor de siete millones de pesos a quien resultó ser un testaferro de un narcotraficante. Fue hallado culpable y condenado a seis años y seis meses de prisión, lo que lo obligó a dimitir como Gobernador y pagar la condena. Álvarez Gardeazábal se refirió a su caso como "Orquestado por la campaña presidencial de Horacio Serpa y la Embajada Estadounidense".[1] [2]
Tras cumplir la pena de prisión, Gardeazábal continuó escribiendo artículos y ensayos, a la vez que escribe columnas en diferentes periódicos y participa en el programa radial La Luciérnaga de Caracol Radio.
El 23 de abril de 2009 alrededor del medio día, fue asaltado en su vivienda por un grupo de seis personas armadas, quienes lo intimidaron y sólo se llevaron sus dos computadores personales. Alrededor del hecho se desató una gran controversia por la presunta participación del ejército nacional, al ser descubierto un vehículo de esta entidad parqueado cerca de la residencia al momento del asalto.[3] Estas sindicaciones cobran importancia, debido al papel de crítica y opinión que ejerce el escritor a través del espacio radial de La Luciérnaga.
LA VERDAD
Alvarez Gardeazabal, que por edípico complejo se hace llamar “gardeazabal”, tergiversó la historia de la violencia en Colombia con su publicitado libro “Cóndores no entierran todos los días”.
Sin embargo, esa obra lo muestra en su verdadera dimensión manipuladora.
Este frustrado político conservador, contó esa historia para limpiar la imagen de los “pájaros godos” de la época de la violencia partidista en Colombia.
Pero eso es un debate para otra oportunidad.
“El Fiscal de la prensa”, ha recibido numerosos testimonios de personajes de la vida nacional que han sido objeto de presiones por parte de “gardeazabal”.
Según esas versiones, que por venir de varias fuentes estamos en capacidad de dar como ciertas, “gardeazabal” llama al funcionario o al político y lo cita a su casa de campo en Tulúa, donde ejerce como si fuera “el último emperador” para impartir bendiciones y maldiciones.
Quien no atienda la invitación al reclinatorio de su antro vallecaucano, es declarado objetivo militar del maquiavélico sujeto.
¿Sabrán esto Hernán Peláez y las directivas de Caracol?
Su cercanía con los conservadores uribistas, especialmente con Andrés Felipe Arias, lo convierte en crítico de las actividades que investiga la justicia criminal contra el ex funcionario.
Además, su amistad con los narcos del Valle y el partido Pin, lo llevan a defender a siniestros sujetos como el detenido ex senador Juan Carlos Martínez, y al destituido tramposo gobernador Juan Carlos Abadía,.
Dedica sus prosopopéyicas intervenciones a calumniar a los liberales, especialmente a Ernesto Samper, Horacio Serpa, Pieda Córdoba y Rafael Pardo.
Su obscura conciencia lo lleva a tergiversar verdades o contarlas a media para inventar o sobredimensionar errores del gobierno de Juan Manuel Santos, y a los funcionarios que llama “vacas sagradas” porque no le dan leche a él.
Claro que él trata de hacer todo eso con la sutileza propia de un marica fino.
Sus corifeos son: Fernando Londoño Hoyos, ex ministro, “héroe de Invercolsa” que también tiene su cadalso radial, a pesar de sus impedimentos morales; William Calderón “El Pingüino”, que es el sifón de los desperdicios de “Invercolsa” Londoño hoyos; Orlando Cadavid, un mediocre ex director de RCN, cadena que casi quiebra, y el siniestro escritor derechista Ernesto Yamhure.
Ellos lo alaban para que vierta su veneno radial a diario.
Ellos lo presionan para que ataque a quienes consideran indignos, como el vice presidente Angelino Garzón o el ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo.
Esa rosca de dudosa ortografía sexual, tiene gente amiga, como es obvio y respetable, a la que defienden en bloque de las críticas de los periodistas “guerrilleros” o “melifluos” como llaman a quienes se apartan de sus biliosos comentarios.
Ellos, tienen derecho a defender sus intereses, muchas veces inconfesables, por razones políticas, personales o comerciales, pero no tienen por qué enlodar a quienes no están de su lado.
Que “gardeazabal” ejerza un trono moral en Colombia, es como si en Estados Unidos una cadena de televisión contrata a los criminales Bernard Madoff como analista bursátil o O.J. Simpson como comentarista de violencia intrafamiliar, o que en Colombia vincularan al pedófilo Luis Alfredo Garavito a un programa de protección de la niñez.
“Oráculo” será “gardeazabal” pero de otra cosa, no de las personas honestas de Colombia.
Y en esto tiene responsabilidad el gremio periodístico. Nadie protesta por el manipulador, nadie llama la atención por el acoso político del manipulador y todos son indiferentes a los reparos morales que tiene el titiritero.