“Maestro”, “oráculo”, “gurù”, y otros calificativos no menos lambones, le han puesto al convicto escritor venido a menos, homosexual declarado como muchos y político corrupto como todos.
Por su colaboración en el espacio de humor de La Luciérnaga de Caracol, Gustavo Alvarez Gardeazabal pretende erigirse en la conciencia moral y política del país
Su censura se convierte en el más duro castigo para un político o funcionario mediocre o atemorizado.
Un elogio de él, es para esa clase de personas, el mejor certificado de buena conducta para un hombre público.
La prensa en Colombia ha llegado a este extremo: quien se alió con los narcotraficantes para financiar sus actividades políticas o personales, es hoy el catón de los atemorizados colombianos que consideran que el espacio, de por sí mediocre, liviano y superficial de la Luciérnaga, es una instancia moral.
SU BIOGRAFIA
En su biografía de Wikipedia, se lee lo siguiente sobre este personajillo:
Reconocido ampliamente por su faceta de escritor, ha publicado 19 libros y más de mil artículos y/o ensayos. Su novela más reconocida es Cóndores no entierran todos los días (1971), en la cual describe la violencia del país en mitad del siglo XX. Ganadora del Premio Manacor, fue llevada al cine por Francisco Norden.
(…) En el año de 1978 incursionó en el ámbito político siendo elegido Concejal de Cali y posteriormente Diputado a la Asamblea del Valle. En 1988 es elegido como primer alcalde popular de Tuluá, cargo que ejerció hasta 1990 cuando se presentó como candidato a la Asamblea Nacional Constituyente, pero no fue elegido. Posteriormente, en 1992 fue elegido nuevamente Alcalde de Tuluá, desde donde creó gran controversia al manifestar su desacuerdo a la ocupación por parte de la armada estadounidense del muelle de Juanchaco, en el municipio de Buenaventura.
En 1997 fue elegido Gobernador del Valle del Cauca para el periodo 1998-2000, con una amplia ventaja sobre su más cercano contendor, el ex Gobernador Carlos Holguín Sardi.
En el año de 1999 fue acusado de enriquecimiento ilícito por haber vendido en el año de 1992 una escultura por el valor de siete millones de pesos a quien resultó ser un testaferro de un narcotraficante. Fue hallado culpable y condenado a seis años y seis meses de prisión, lo que lo obligó a dimitir como Gobernador y pagar la condena. Álvarez Gardeazábal se refirió a su caso como "Orquestado por la campaña presidencial de Horacio Serpa y la Embajada Estadounidense".[1] [2]
Tras cumplir la pena de prisión, Gardeazábal continuó escribiendo artículos y ensayos, a la vez que escribe columnas en diferentes periódicos y participa en el programa radial La Luciérnaga de Caracol Radio.
El 23 de abril de 2009 alrededor del medio día, fue asaltado en su vivienda por un grupo de seis personas armadas, quienes lo intimidaron y sólo se llevaron sus dos computadores personales. Alrededor del hecho se desató una gran controversia por la presunta participación del ejército nacional, al ser descubierto un vehículo de esta entidad parqueado cerca de la residencia al momento del asalto.[3] Estas sindicaciones cobran importancia, debido al papel de crítica y opinión que ejerce el escritor a través del espacio radial de La Luciérnaga.
LA VERDAD
Alvarez Gardeazabal, que por edípico complejo se hace llamar “gardeazabal”, tergiversó la historia de la violencia en Colombia con su publicitado libro “Cóndores no entierran todos los días”.
Sin embargo, esa obra lo muestra en su verdadera dimensión manipuladora.
Este frustrado político conservador, contó esa historia para limpiar la imagen de los “pájaros godos” de la época de la violencia partidista en Colombia.
Pero eso es un debate para otra oportunidad.
“El Fiscal de la prensa”, ha recibido numerosos testimonios de personajes de la vida nacional que han sido objeto de presiones por parte de “gardeazabal”.
Según esas versiones, que por venir de varias fuentes estamos en capacidad de dar como ciertas, “gardeazabal” llama al funcionario o al político y lo cita a su casa de campo en Tulúa, donde ejerce como si fuera “el último emperador” para impartir bendiciones y maldiciones.
Quien no atienda la invitación al reclinatorio de su antro vallecaucano, es declarado objetivo militar del maquiavélico sujeto.
¿Sabrán esto Hernán Peláez y las directivas de Caracol?
Su cercanía con los conservadores uribistas, especialmente con Andrés Felipe Arias, lo convierte en crítico de las actividades que investiga la justicia criminal contra el ex funcionario.
Además, su amistad con los narcos del Valle y el partido Pin, lo llevan a defender a siniestros sujetos como el detenido ex senador Juan Carlos Martínez, y al destituido tramposo gobernador Juan Carlos Abadía,.
Dedica sus prosopopéyicas intervenciones a calumniar a los liberales, especialmente a Ernesto Samper, Horacio Serpa, Pieda Córdoba y Rafael Pardo.
Su obscura conciencia lo lleva a tergiversar verdades o contarlas a media para inventar o sobredimensionar errores del gobierno de Juan Manuel Santos, y a los funcionarios que llama “vacas sagradas” porque no le dan leche a él.
Claro que él trata de hacer todo eso con la sutileza propia de un marica fino.
Sus corifeos son: Fernando Londoño Hoyos, ex ministro, “héroe de Invercolsa” que también tiene su cadalso radial, a pesar de sus impedimentos morales; William Calderón “El Pingüino”, que es el sifón de los desperdicios de “Invercolsa” Londoño hoyos; Orlando Cadavid, un mediocre ex director de RCN, cadena que casi quiebra, y el siniestro escritor derechista Ernesto Yamhure.
Ellos lo alaban para que vierta su veneno radial a diario.
Ellos lo presionan para que ataque a quienes consideran indignos, como el vice presidente Angelino Garzón o el ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo.
Esa rosca de dudosa ortografía sexual, tiene gente amiga, como es obvio y respetable, a la que defienden en bloque de las críticas de los periodistas “guerrilleros” o “melifluos” como llaman a quienes se apartan de sus biliosos comentarios.
Ellos, tienen derecho a defender sus intereses, muchas veces inconfesables, por razones políticas, personales o comerciales, pero no tienen por qué enlodar a quienes no están de su lado.
Que “gardeazabal” ejerza un trono moral en Colombia, es como si en Estados Unidos una cadena de televisión contrata a los criminales Bernard Madoff como analista bursátil o O.J. Simpson como comentarista de violencia intrafamiliar, o que en Colombia vincularan al pedófilo Luis Alfredo Garavito a un programa de protección de la niñez.
“Oráculo” será “gardeazabal” pero de otra cosa, no de las personas honestas de Colombia.
Y en esto tiene responsabilidad el gremio periodístico. Nadie protesta por el manipulador, nadie llama la atención por el acoso político del manipulador y todos son indiferentes a los reparos morales que tiene el titiritero.

Donde Esta El Resumen Joder >:V
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