
Vimos pasar la fecha de la libertad de prensa, con una inmensa hipocresía de algunos de los periodistas colombianos, proclamando que en Colombia reinan a plenitud los derechos de informar y ser informado.
Se les llenó la boca de agua a directores como Darìo Arizmendi, Juan Gossain, Darío Fernando Patiño, Vicky Dàvila, Roberto Pombo, Alejandro y Enrique Santos, entre otros, al proclamar la absoluta libertad de prensa.
Mienten.
En Colombia la libertad de prensa es sòlo para algunos directores, como los mencionados, siempre y cuando no atenten contra los intereses polìticos y económicos de sus dueños. (Casos: Prisa de Caracol; Planeta de El Tiempo; Organizaciòn Ardila Lulle de RCN radio y televisión; Grupo Santodomingo de Caracol televisión).
Uno de esos directores, el inefable Arizmendi, proclamó, casi ahogado como siempre, que él puede dar fe de la absoluta libertad de prensa de que goza.
Que nunca lo han censurado ni le han dado instrucciones para que oriente en determinada forma una noticia.
Miente.
Acaso no hizo campaña contra Andrés Pastrana en 1994 y en 1998?
Dice que los periodistas de Caracol son libres.
Acaso alguno de ellos puede salir a hablar bien de los personajes que odia Arizmendi?. Por ejemplo, el presidente Uribe, el ministro Fabio Valencia Cossio.
O al contrario, en Caracol, quién puede hablar mal de los personajes que ama Arizmendi?
Y qué decir de los temas del tercer Canal, caso en el cual el mencionado director paisa habla por los intereses del grupo Prisa y no olvida a su ex amo Julio Mario Santodomingo?
Lo mismo con Gossain, que se llevò el còdigo de ética para depositarlo debajo de su hamaca en Cartagena.
¿Es posible tener libertad de expresiòn y de información con una directora histérica como Vicky Dávila, que censuró a su ex comentarista Rafael Nieto, a quien le cerrò varias veces los micròfonos y lo controvirtió al aire, sòlo porque el colaborador pensaba distinto a ella.
Y mencionamos a Semana, cuyo director es Alejandro Santos, sobrino de Juan Manuel Santos, el candidato del continuismo uribista?.
¿Habrá libertad en Semana para artículos que reflejen la realidad de la candidatura del tartamudo Santos, que ademàs tiene intereses, y acciones, en la Casa Editorial de El Tiempo a la que el gobierno que termina le adjudicará el tercer canal de televisión nacional?
En Colombia, el periodismo està sometido a diversas formas de censura:
El dueño con sus intereses políticos o económicos.
El director con sus intereses políticos, comerciales, personales y hasta amorosos.
El periodista por sus amistades con las fuentes.
Y eso contando sólo lo de Bogotà y las capitales dee departamento.
En el resto del paìs, agregado a los anteriores censores, están los grupos armados ilegales, los grupos armados legales, los funcionarios pùblicos y los jefes de divulgación de las entidades pùblicas y privadas.
No puedo celebrar por lo tanto la libertad de prensa en Colombia.
Y ya para finalizar, decir que con los debates que se han hecho con los candidatos presidenciales quedó comprobado que los ùnicos que sobran en ellos son los periodistas.
Preguntadores que quieren llevarse como trofeo para su casa el desliz o la equivocación del candidato, al que acorralan con preguntas sobre hechos hipotèticos o sin comprobar o mal analizados.
Por eso el esquema que adoptó City TV es casi perfecto. Sólo que ahí, tambièn, sobraban los dos periodistas.
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